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T’estimo, però no tant

T'estimo però no tant, Teatre gaudí

Cartel exterior

 

Escenario T'estimo però no tant. Teatre Gaudí.

Escenario

El Teatre Gaudí repite obra: ‘T’estimo però no tant’. Una comedia fresca, desinhibida, divertida, ágil, cercana, íntima, cómplice…

La trama: Robert se instala en casa de Fede cuando su pareja, la Carmeta, le es infiel. Carmeta es también la ex mujer de Fede, que fue cornudo gracias a Robert tres años atrás. Por si fuera poco entra en juego el único personaje femenino presente físicamente en la obra, la Nines, la vecina de arriba. Nines, cual personificación del pecado, se pasea en ropa interior por casa de Fede…y claro, una cosa lleva a la otra. Y así tenemos todos los componentes necesarios para que nos sintamos identificados con uno u otro personaje dependiendo del momento. El lenguaje es cercano y coloquial gracias a la versión catalana de Miguel Murga, el director.

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‘ La fórmula de la felicidad’

Sala Atrium, Consell de Cent, 435.

Una sala pequeña en la que me estreno hoy. Ubicada justo al lado de la entrada principal del Hospital de Nens de Barcelona.

Cuando digo pequeña me refiero a muy pequeña. Un espacio de muy pocos metros cuadrados, con una grada-plataforma escalonada, con sillas de plástico. Capacidad para menos de 100 personas. Lo más curioso es que si te sientas en la última fila estás a la misma altura que el equipo de iluminación.

salaAtrium

A pesar de lo pequeño del espacio disponen de servicio de ‘bar’ en el que a precios más que asequibles puedes comprar zumo, agua, cerveza o cápsula de café. En esta ocasión no hice uso del servicio, pero sin duda si repito algún día en esta sala lo haré.

la fórmula de la felicidad

En cuanto al espectáculo…a la entrada nos encontramos con esto…

Y uno piensa ya en un espectáculo interactivo en el que sin duda podrá ‘reflexionar’ sobre si es o no feliz y colaborará colocando una pieza de porexpan en el contenedor más apropiado. Pero no…el espectáculo no es interactivo.

Eso sí, se realiza en tres niveles. En el escenario una caja enorme, sobre la que una pareja actua. Dentro de la caja otra pareja, dentro de la cual actua. Y al bajar las cortinas de la caja un audiovisual que proyecta la imagen de una mujer, que al mismo tiempo actua. Mucha creatividad para poder en tan minúsculo espacio cubrir tres escenas. Pero hasta ahí llega eso. Los diálogos son flojos, el argumento inconsistente, el humor se intuye… Sólo la mujer que no está presente físicamente y que sólo vemos a través del video consigue hacernos sonreir e incluso reir.

Obra floja, incluso muy floja…donde ni siquiera consiguen hacerte sentir feliz durante la hora y diez minutos que dura.

‘La marquesa de Sade’

Ayer fui al Teatre Akademia por primera vez. Es una sala muy pequeña, relativamente nueva, con un formato de asientos algo incómodo. Son gradas con un sólo asiento, como si fuera un banco; eso sí, de espuma. Antes del inicio de la obra ya nos encontramos con los primeros desatinos, colocarnos sin tener separación entre personas. Vamos, como el metro antaño, que como te tocara estar entre dos personas anchas, ibas apañado. Por supuesto no hay numeración, son muy pocas localidades, calculo que unas 80 y estaba lleno. Las dos últimas parejas que llegaron se tuvieron que sentar separadas entre ellas. Y la verdad, eso te deja un mal sabor de boca antes de empezar.

La marquesa de Sade

En cuanto a la puesta en escena…de presupuesto ajustado pero muy bien logrado. El vestuario merece especial mención y no sólo porque fuera elegante, atractivo y llamativo, sino que los vestidos han sido hechos a medida de las actrices, y eso, es un gran lujo. La interpretación correcta, destacando el papel de Muntsa Alcañiz, que desde mi punto de vista, lo borda. Y el texto, dividido en tres actos, peca en el tercero de demasiado denso. Si bien en su conjunto queda bien resuelto el tema de la obra. Seis mujeres que hablan del Marqués de Sade, protagonista sin aparecer en ningún momento en escena. El director Emilià Carilla nos invita a reflexionar con esta adaptación de Konrad Zschiedrich al catalán, sobre la doble moral, los sentimientos, las relaciones personales, los grandes momentos de cambio en la historia…. Y todo ello, sin hablar de ello.

Y finalmente, en la representación de ayer, al finalizar la obra se realizó un coloquio con el director y las actrices. Un coloquio que nos enriqueció durante una hora, puesto que es el momento en que ellos nos pueden decir qué han sentido con la obra, porqué esa obra, porqué esas actrices, porqué esto o aquello… Me quedo con el agradable sabor de boca de haber escuchado a Emilià Carilla explicarnos el proceso de gestación y con la explicación de Muntsa Alcañiz sobre el autor de la obra, un japonés Yukio Mishima que acabó haciéndose el harakiri. Y todo esto amenizado con un vino que lamentablemente sirvieron en vasos de plástico blancos…pero que aún así estaba buenísimo.

 

‘Cinco horas con Mario’..

… o poco más de hora y media con Natalia Millán.

El sábado aprovechando precios especiales con motivo de las fiestas de la Mercé me fui solita a ver ‘Cinco horas con Mario’. Y a pesar de saber qué iba a ver, puesto que me leí el libro como todo hijo de vecino hacía en mis tiempos escolares, quedé muy gratamente sorprendida.

Natalia Millán hace una interpretación fantástica, llenando con sus movimientos el escenario, dándonos vida con el cambio de expresión de su cara, con los cambios en su tono de voz… Creo que es imposible hacerlo mejor.

Y de la obra, ¿qué decir? Que Delibes retrata una parte de la sociedad de los años 60-70 que es la que vivieron nuestros padres (al menos los míos). Una sociedad donde las clases estaban claramente delimitadas, donde había señoras y criadas, donde había mujeres que se quedaban en casa y hombres que se encargaban de procurar el sustento para la familia. Nos habla del 600, de la clase media, del servicio ¡que quiere empezar a estudiar!, de la pareja, de los celos…

Si teneis ocasión y como mínimo 16€, acercaros por el Teatre Goya Codorniu. 

‘Adreça desconeguda’ en La Villarroel

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Hoy ha sido una gran tarde de teatro. Dos grandes de la escena ante un escenario escaso de atrezzo. Esa situación hace que el actor cobre fuerza, al igual que la simplicidad de los pequeños cambios que puedan hacerse en el escenario. En este caso dos sillas, una alfombra y una estructura cuadrada de metro y medio por metro y medio, como si fuera una lámpara, son el único mobiliario.

‘Adreça desconeguda’ es la historia que se desprende de la correspondencia entre dos amigos: Martin (Lluis Homar) alemán y Max (Eduard Fernández) un judío norteamericano, y ambos socios de una galería de arte. La correspondencia comienza cuando Martin decide regresar a Munich, quedándose Max en San Francisco a cargo del negocio.

Las cartas nos llevan de la amistad que supera afectos de familia al distanciamiento que produce la ideología política. Nos lleva de la nostalgia, la ternura, la tristeza de la separación a la inquietud de desconocer qué pasa al otro lado del correo, al desconcierto de descubrir una persona que no conocíamos, al dolor, la impotencia, la rabia, las súplicas, el odio y la venganza. Sentimientos que se palpan en cada carta a través de las palabras y que aderezan en el escenario con las posiciones de las sillas o su ubicación dentro o fuera de la alfombra. Una alfombra que es símbolo de la amistad, de la unión…y que queda vacía a partir de una de esas cartas.

Debo felicitar no sólo a los actores, sino a la dirección por lo apropiado del uso de los escasos recursos materiales con los que cuenta la escena. Algo que me hace darme cuenta del buen teatro, donde lo importante es el actor y cada uno de sus movimientos.

Si no habéis leído aún el libro, os lo recomiendo. Son apenas 80 páginas que se leen de una sentada y que te zarandean por dentro. De nosotros depende, después, que veamos más allá.

Aquí la sinopsis y el vídeo.

‘Si no ens paguen no paguem’ de Dario Flo

Recién llegada de ver esta obra de teatro en el Tantarantana. Un pequeño teatro con capacidad para 125 personas distribuidas en 17 filas.

Obra que versiona la original ‘Aquí no paga ni Déu’ y que nos engancha desde el primer momento. En tono de humor nos lleva a una situación que podría ser hoy mismo en Barcelona. Un momento de crisis económica, de miedo, de inseguridad laboral, de abusos por parte del capitalismo. Un grupo de mujeres, en un supermercado, ante la nueva subida abusiva de precios, se niega a pagar el precio que marca el supermercado y deciden pagar aquello que ellas creen que es el precio justo de cada producto. Algunas, incluso, marchan sin pagar. Este es el principio de la historia que de la comedia al surrealismo nos hace plantearnos qué podemos hacer nosotros en nuestro día a día para frenar el sinsentido que estamos viviendo. ¿Dónde está, de haberla, la integridad moral de cada uno de nosotros?

Imagen

Lo más llamativo y admirable, es el procedimiento de pago de entradas. Tanto los actores como la sala han optado por la taquilla inversa, que consiste en ver primero el espectáculo y a la salida pagar lo que cada espectador crea que es el precio justo. Algo que a priori puede parecer arriesgado, pero que ha conseguido llenar la sala función tras función. Al finalizar la obra, Elies Barberà, nos explica cómo llegaron a esta decisión. Factores como la subida del IVA, el encarecimiento por el pago a intermediarios y el poco poder adquisitivo del posible espectador, además de ser consecuentes con el mensaje de la obra. Todo ello con un sólo fin: que la cultura siga siendo accesible para todos los públicos.

Totalmente recomendable la obra. Os animo a ir a verla. Una primera parte de risas continuadas y una segunda parte algo más densa. Y esta vez el precio no será la excusa ;).