‘La novia’

Aún me encuentro un poco sorprendida. El preestreno de hoy iba acompañado de la directora de la película, Paula Ortiz y uno de los productores. Todo ello presentado por Conxita Casanovas, que dirige y presenta el programa ‘Va de cine’ en Radio 4. Sin saber muy bien qué iba a ver, se me ha iluminado la cara cuando Conxita nos ha dicho que Paula Ortiz fue la directora de ‘De tu ventana  a la mía’. Una película que me impactó y de la que escribí aquí.

En ‘La novia’ me vuelve a impactar el mismo hacer de Paula. Esa mirada desde dentro del sentir de las mujeres que se refleja en sus ojos, su respiración, sus labios tensos o entreabiertos. Ese ralentizar los gestos en aquellos momentos que en la vida real parece que el tiempo se paraliza. Es cierto, no puedo dejar de recordar algunos instantes de la película, sentirme la protagonista en primera persona, sintiendo el roce de una mano sobre la mía de manera clandestina, desear los labios entreabiertos que están próximos a los míos, sentir el cristal cortante en mis entrañas y el dolor de la muerte que lo inunda todo….

‘La novia’ es una adaptación de ‘Bodas de sangre’ de Federico García Lorca. Una apuesta, una alternativa, una película nada comercial, donde hay escenarios que quizás no entendamos el sentido, pero donde lo importante es ese empatizar con el ‘ser mujer’. Por cierto, espectacular la interpretación de Inma Cuesta. Chapeau!

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Onofroff- El fascinador

Sábado 24 de octubre. Coliseum. 21 horas.

Únicamente desde el escepticismo podemos valorar hechos como la hipnosis. Y ahí estaba yo ese sábado para dar buena cuenta de su realidad o no.

Antes de entrar no estaba reacia a subir. Al contrario. De hecho pensaba lo bien que me iría que alguien se metiera en mi mente y pudiera poner orden al batiburrillo de ideas que se golpean entre ellas ahí adentro.

Tras la explicación de lo que es la hipnosis y un poco su curriculum, procede a mandarnos un ejercicio para ver que personas somos más sugestivas que otras. Hice el ejercicio y me di cuenta que yo no estaba nada sugestionada. Los dedos no se me quedaron pegados ni de coña. Aún así, mis hermanos, al pedir que los que habían sentido la unión subieran al escenario, me animaron a que subiera. Y pensando lo absurdo de subir sin estar predispuesta me encaminé al escenario. Debo reconocer que pensé que sería descartada en cuanto Onofroff me mirara a los ojos y descubriera que había mentido.
El caso es que allí en el escenario debíamos haber unas 40 personas, inicialmente. Fila y media, exactamente. Y nos hizo hacer otro ejercicio, parecido al anterior. Ese momento iba a ser definitivo para ser descartada. Pero para nada. Ahí seguí hasta el siguiente ejercicio. Ese fue impresionante. Nos dice que nos pongamos en fila india y cerremos los ojos. Que sentiremos que nos cuesta mantenernos en pie. Y automáticamente mis piernas empiezan a doblarse, me cuesta mantenerme en pie horrores, sólo pido mentalmente que se acerque a mí y me deje descansar. Las piernas no me aguantan. Voy oyendo la voz que va agradeciendo y diciendo cosas a mis compañeros. Cuando llega a mi lo que siento es su olor, una mano en mi cabeza y automáticamente caigo desplomada en el suelo. Creo que me acompaña en el caer con su mano para no golpearme.

Ahí empieza la aventura de mi hipnosis. Del poder de la mente. De la suya y de la mía, por supuesto. De la capacidad que tenemos algunos de dejarnos llevar. De cómo se obra el milagro que unas manos y una voz sean capaces de quebrar nuestra voluntad y descubrirnos a nosotros mismos haciendo cosas que nunca imaginamos que haríamos, y menos en público. De esa manera hice el cromagnon, bailé una canción infantil, fui modelo de pasarela, bailarina de cancan en el moulin rouge….y otras muchas cosas que no contaré para no desvelar todo el espectáculo.

Si me preguntan si creo en la hipnosis ahora tengo que contestar que sí. Cómo sino podría justificar que mi cuerpo no sintiera ningún tipo de verguenza mientras me muevo en un escenario mientras cientos de personas me observan y se ríen de mí.

No lo dudéis ni un momento y acercaros a verle. Ir en grupo y que uno de vuestros compañeros o vosotros mismos suba al escenario. Recordad que sólo desde el escepticismo se puede creer…

onofroff 1
– Te lo digo en serio…me has dejado KO…

    • onofroff2
      – No era dueña de mi cuerpo…¿Cómo es posible?
      onofroff3
      – Hazme publicidad, cuéntalo….me interesa…
      onofroff4
      Ahora vamos a ponernos serios para la foto, hombre…
      onofroff 5, Coliseum

Este es el resultado final de un espectáculo que vale la pena PROTAGONIZAR.

‘ma ma’ Julio Medem

El martes fui al preestreno de la película ‘ma ma’. Lo cierto es que tenía sensaciones contradictorias. Por un lado mi antipatía por Penélope Cruz, que contrasta con mi devoción por Luis Tosar. Por otro ese tema que tanto me atrae a pesar del dolor que provoca: el cáncer.

El trailer nos prepara para someternos a una sesión de casi dos horas de sufrimiento. ¿Una mujer joven que quiere vivir para ver a su hija?

Empieza la película. Silencio en la sala. Fotografía contrastada entre el mundo fuera del hospital y el mundo dentro de él. Dentro del hospital todo es blanco, sin  elementos que nos distraigan ni un sólo momento de las personas que están allí y lo que viven. Sólo quien haya pasado situaciones difíciles es capaz de entender cómo sorprende que el mundo siga en marcha mientras el nuestro está paralizado dentro de esas paredes.

Penélope Cruz no es Penélope Cruz. Es una mujer que intenta VIVIR por encima de lo que pase a su alrededor y de aquello que podría agredirla emocionalmente. Una mujer que intenta tomarse la vida con humor y sin dramatismos. Una mujer con coraje. Una mujer como tantas mujeres que el cáncer no sólo les hace enfrentarse al miedo de la muerte que revolotea sobre sus cabezas, sino que tienen que adaptarse a perder aquellos rasgos distintivos de ser mujer: el pecho, el pelo….

Pero lo mejor de esta película, que apenas aporta fondo documental sobre el cáncer y su tratamiento, es que nos habla de lo realmente importante en estos casos. De cómo los pequeños gestos son los que nos hacen sonreír. De cómo el amor no necesariamente debe buscarse o debe ser de aquellos que provocan volcanes. Porque existe ese amor que nace de la necesidad de no estar solo que puede calentar el alma sin quemarla.

MA MA no es una película que nos hable de la muerte, del miedo a encontrarse con ella o de la actitud delante de ella. MA MA es una película que nos habla de la vida…y de la actitud que tenemos ante ella. Porque por encima de todo somos seres vivos que pasamos muchos días viviendo antes de enfrentarnos a ese momento aislado que es la muerte. Aprovechar cada día depende UNICAMENTE de nuestra actitud. Así que dejemos de lamentarnos y VIVAMOS!!!!!

Por cierto, hay una canción que se canta en tres momentos en la película y que a pesar de lo ‘cursi’ que pueda sonar, a mí me estrujó el corazón y me quitó muchas tonterías de encima: ‘Vivir’ de Nino Bravo.

Otra cosa más. Las críticas son muy negativas hacia la película. Hablan de sensiblería, de falta de fundamento, de superficialidad…. y tienen razón. NO es una película que quiera transmitir información médica ni que sea un drama al uso. Es una película para remover un poquito por dentro…sólo si nos dejamos, por supuesto.

‘A cambio de nada’

‘A cambio de nada’ nos habla del día a día de las personas anónimas. Nos habla de la soledad del adolescente que suma a los conflictos que le son propios de la etapa los específicos de tener unos padres divorciados y en conflicto. Nos habla de cómo hay momentos en la vida en que un pequeño movimiento es suficiente para traspasar la línea del bien y del mal. Nos habla de amistad, pero de la de verdad, de esa en la que haces cosas que no harías por tí mismo pero que haces por otro a cambio de nada…  Pero también nos habla de la familia, de la lealtad, de los valores y de los principios. Nos habla de nosotros como padres, de nuestros hijos. Nos da suficientes imputs para vernos reflejados en alguno de los personajes…pero sobretodo nos hace sentir.

A cambio de nadaComo director tenemos a un recién estrenado Daniel Guzmán, que tras varios trabajos tras las cámaras en cortos y publicidad nos regala su primera película, haciendo un buen trabajo.

La fotografía nos encuadra en el Madrid actual, real, sin filtros, sin cambios…tal cual es. El barrio y el entorno del protagonista, me recuerda a ‘Manolito Gafotas’. Real, cercano, sencillo, duro…

Una película que transcurre a la velocidad narrativa perfecta. Que nos hace reir a ratos, en otros nos pone en tensión, en otros nos enfurece y en otros sentimos compasión y tristeza… Todo ello en apenas hora y media.

‘El maestro del agua’

Hay trailers que no te invitan a ver la película. Eso me pasó con ‘El maestro del agua’ cuyo anuncio en televisión no me transmitía el interés necesario para ir al cine. Eso sí…una única frase… ‘Puedes encontrar agua pero eres incapaz de encontrar a tus hijos’…

El maestro del agua

La fiesta del cine nos da la oportunidad cada varios meses (demasiados) de aprovechar para ver aquellas películas que de otro modo no habríamos ido. Y así ‘El maestro del agua’ se ha convertido en una de esas películas que me han sorprendido. Que nadie se haga ilusiones. NO es una gran película. No nos encontramos ante una producción millonaria. ‘El maestro del agua’ es la historia de una familia normal en tiempos de guerra. Es una de tantas historias escritas con dolor y sangre, por una guerra que deshumaniza y saca lo peor de los hombres. Pero también donde las personas de buen corazón destacan con mucha diferencia del resto. ‘EL maestro del agua’ nos explica una historia basada en la batalla que se libró en Gallipolis (Turquía) durante la Primera Guerra Mundial. Tres hermanos de entre 17 y 21 años se alistaron al ejército australiano y fueron allí destinados. Nunca más se supo. La película empieza en ese momento presente en que Russell Crowe decide emprender un viaje en busca de sus hijos. Durante ese viaje nos transportan a momentos pasados reales que vivieron los tres hijos y el padre…pero también nos muestran imágenes de un pasado de esa batalla, cuatro años antes del viaje del padre, que desconocemos si son reales hasta casi el final de la película.

Una película que narra de forma serena el desgarro del corazón de los padres que entierran a los hijos, el vacío que queda en la madre cuyo rol ya no tiene sentido sin hijos a los que atender, la frustración del padre que no ha podido hacer nada por salvar a los hijos…..

Una historia como miles a lo largo de la historia, pero contada de manera diferente.

Ser madre implica ser exagerada?

futbol 12042015Hoy mi hijo ha arbitrado un partido en el que no sólo ha recibido insultos (cosa que va en el ‘cargo’) sino que ante un penalti pitado el entrenador de ese equipo ha hecho o dicho algo que a criterio del árbitro merecía una roja, que ha sacado. En ese momento el entrenador de unos 40 años ha cogido al árbitro del brazo impidiéndole seguir durante unos segundos con el partido. Momento y proximidad que ha aprovechado para informar al árbitro que en algún momento tendría que abandonar el campo (y no, al parecer, no era una amenaza). El partido ha seguido, pero a partir de ese momento las increpaciones al árbitro han ido en aumento. Y también la imaginación verbalizada por algunas personas del público sobre cómo lesionar a una persona.

Yo, que siempre me he considerado una madre de esas que son acusadas de exageradas, he optado por informarme sobre los posibles riesgos reales de esta situación. Estábamos a sólo 5 minutos del final del partido. El de casa estaba perdiendo y debido a ese penalti era difícil que pudiera remontar. También esos 5 minutos no daban mucho margen para que se calmaran los ánimos en las gradas. Yo temblaba, literal. Me informa el padre del árbitro que no me preocupe, que estas cosas son normales y que una vez termina el partido el árbitro se mete en su vestuario y las cosas se calman. Ojalá, he pensado. Pero que si tengo dudas que llame a la policía que se personará.

Subo a las gradas de nuevo al tiempo que se pita el final del partido. EL árbitro pide las llaves pero el delegado que estaba expulsado, no las facilita. Durante lo que parece una eternidad el árbitro espera que alguien le facilite esa llave, mientras el público se aproxima al campo y siguen insultos, amenazas e increpaciones. Yo miro desde la grada sin saber qué hacer. La violencia siempre me ha paralizado, lamentablemente.

AL parecer el delegado le invita a bajar al pasillo acompañándolo de cerca. Bajo gradas y me dirijo al otro lado del pasillo de personal técnico. Oigo gritos, pero no oigo a mi hijo. Respeto el cartel que anuncia que sólo puede acceder allí personal autorizado. Delante mío cuatro jóvenes de la afición entran ligeros. Les sigo. Veo el vestuario del árbitro y dentro al delegado junto con mi hijo y otra persona. El delegado grita a mi hijo. El árbitro me ve y me hace un gesto de que no pasa nada, que tranquila. Confío en él y me retiro hacia afuera, aunque los aficionados siguen ahí. Son fracciones de segundo, pero parece que todo va a cámara lenta. Dudo si tengo que llamar o no a la policía. El miedo me aturde. Miro hacia atrás y veo que alguien sensato ha echado a todo el mundo y ha cerrado la puerta de acceso a la zona restringida.

Espero sin saber qué hacer ni a quien llamar. Por mi cabeza pasan los ‘hombres’ que podrían decirme si estoy siendo una madre histérica o no y que además podrían tomar una decisión al respecto, además de tranquilizarme. En eso que sale el entrenador del equipo contrario. Me dirijo a él y le pregunto cómo van las cosas por allí dentro. Calla. Me presento como la madre del árbitro. Mirada de compasión. Le digo que no sé si llamar a los mossos o no y me dice que él lo haría. Avisa a los padres de su equipo y les pide que se acerquen al túnel de vestuarios para ‘custodiar’ al delegado de su equipo que ha sido amenazado. Además les dice que soy la madre del árbitro y que me arropen. Pide también soporte para cuando salga mi hijo. Las madres me arropan, en seguida entienden ese miedo y esa protección que sólo una madre muestra (yo creo que los padres tienden a disimularlo más, pero no busco confrontaciones). Decido llamar a los mossos. Se presentan al cabo de unos minutos tres patrullas. Me aparto del grupo de padres y me dirijo hacia ellos. Ahora ya sabe el equipo local quien ha sido la que ha llamado a los mossos. Por supuesto eso merece como mínimo una amenaza a mi persona. Informo a mossos, que al parecer suelen intervenir en este campo, de lo que ha pasado. Escribo a mi hijo, al que he tenido informado vía ws de mis pasos de que ya están aquí. Lo cierto es que él no tiene miedo ni cree que haya una agresión física al salir. Yo tengo dudas…y sobretodo mucho miedo.

Me retiro hacia la moto para estar lista en cuanto salga y un aficionado local se dirige a mí y me aconseja que tenga una pareja de la policía a mi lado mientras esté por allí, porque existe la posibilidad de que no salga entera. Me sorprende la facilidad con la que la gente amenaza a menos de un metro de distancia. Vuelvo a buscar el apoyo de la única mujer policía. Tiemblo. No me gusta el fútbol, ni la violencia que se genera. No me gusta que el árbitro sea siempre el malo de la película, aunque lo entiendo. Al rato sale el árbitro acompañado de una pareja de mossos que nos acompañan a la moto y esperan hasta que salimos.

Creo que deberíamos aprender a gestionar la rabia, el enfado, la agresividad (de tenerla) de manera que no sea necesario que otros sientan miedo. La vida debería tener otro tipo de emociones…I think…Pero yo sólo soy una madre exagerada…